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BMW S mil RR (dos mil quince): En Vanguardia

vanguardia

Los alemanes meten de lleno en la más refinada sofisticación esta deportiva con nivel de SBK, para convertila en la máquina absoluta sobre la pista. Por lado, todo efecacia, y por otro, toda la benevolencia para dejarse llevar con docilidad por la carretera.

sola

Era la quinta versión S mil RR que MoriwOki tenía la ocasión de probar, incluyendo la preparación singular que hizo Castro Maroto sobre la HP-cuatro del equipo Easyrace para competir en el CEV de dos.013, y la primera diferencia que sintió al arrancar esta dos.015 (dejando al lado, como resulta lógico, el pepino de carreras) fue el sonido con el que desgarra el viento la doble salida contenida en el atractivo sigiloso de corte oval, al estilo del 6 tubos trasversal de la marca. Un sonido, electrificante indudablemente, que debía rondar los decibelios justos del límite para la homologación, algo que delatan las pequeñas explotes, incluso más excitantes, si cabe, que se dejan escuchar en todos y cada reducción con el nuevo cambio automático (Asistente de Cambio Pro), de forma directa heredado del planeta SBK, y que se presenta quizás como la novedad más atractiva de la versión dos mil quince. No afirmemos ya, cuando se la escucha ulular recorriendo al máximo de vueltas la recta de meta del circuito de Jerez-Ángel Nieto, su grito llega a confundirse aun con el de muchas motocicletas frecuentes de las pistas.

En otro apartado, en el de la frenada, le resultaba realmente difícil decir si era aun más eficaz que ya antes, si la deceleración se sentía más definitiva, por el hecho de que la S mil RR, desde la primera versión, ha sido una motocicleta sobresaliente por su soberbia capacidad de parar, de detenerse en el mínimo espacio; mas la verdad es que esta de dos mil quince, en su primera toma de contacto, llamó la atención la contundencia con la que retenía y se paraba a la mínima petición sobre la maneta del dedo índice de MoriwOki. Desde entonces que es prácticamente mejor con esta potencia en la maneta, no echarle más dedos encima. Mas dejemos estos comentarios como piscolabis y pasemos a examinar esto genuino aeroplano sin alas.Pero no adelantemos sucesos y veamos, escritas en primera persona, cuál fue todo el conjunto de impresiones y sensación que MoriwOki, con uno con noventa y uno de estatura, ciento cinco kilogramos de peso y cincuenta y seis años de edad, recogió tras la intensa experiencia que vivió con esta S mil RR de dos mil quince.

Tomás Posando

La Posición
No deja sitio a dudas. Súbete, apoya las palmas de las manos, acóplate de la manera más natural y cómoda posible y, cuando te pongas en marcha y poses los pies sobre la elevación de las estriberas, desplaza el trasero cara atrás al límite, hasta hacer encuentre con la pared del colín. Protegido en esta situación, uno se siente acoplado y con una actitud de anticipación que hace tan simple la concentración tal y como si la S mil RR te la sirviese en bandeja. ¿Preparados? Despegamos.

En Autovía
Más vale dejar volar la imaginación, trasladándonos a cualquier rincón agradable, a sumergir la psique en nuestros pensamientos más profundos o bien aun a valorar una resolución esencial. Asimismo, ¿por qué razón no?, podemos ensayar nuestro acoplamiento sobre la S mil RR, a ritmo de ciento veinte por hora, para el día que llegue, pasar por la recta del circuito adecuadamente integrado en su ergonomía, por el hecho de que, lo cierto es que con la aceleración tan brutal y la velocidad que son capaces de desarrollar en unos segundos sobre la pista sus ciento noventa y ocho CV, lo vamos a precisar. Mas otra vez me he adelantado. Discúlpeme el lector, mas estos impulsos no son fruto de otra cosa que de lo que la S mil RR engendra, como es lógico, en quien la conduce: Estos es: el deseo de ir al circuito a la primera ocasión que brote.
Está claro, la S mil RR es una motocicleta desarrollada para la gimnasia del conduzco, una motocicleta que demanda movimiento sobre ella y que los recorridos estáticos deben ser puros trámites cara otros escenarios más entretenidos, y desde entonces, más sinuosos.

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Subrayar, eso sí, en este apartado, la eficiencia del control de velocidad para evitarnos más de un desazón inopinado con el radar. Un factor más práctico y ahorrativo de lo que pueda parecer en un comienzo instalado en una motocicleta de esta manera. Finalmente, apuntar que la luz que ofrece el conjunto óptico, exactamente el mismo de las otras versiones, proyecta un haz de luz suficientemente desprendido en los límites de velocidad marcados por el código. Siguiendo en la noche, el display se lee con suficiente claridad, aun con dos dioptrías de presbicia; si bien, eso sí, es tan extensa y variada la información que ofrece, que tanto de día como a la noche, debes aprenderte exactamente en qué rincón poder leer cada referencia para no perderte.

Carretera de Montaña
Es curioso de qué manera uno se siente un tanto extraño y prácticamente algo forzado vistiendo de calle sobre la S mil RR, con apenas una cazadora de cordura más el casco y los guantes. De esta manera vacilé por la mañana: No sabía si vestirme con la chaqueta y el pantalón de verano para la prueba de carretera, hasta el momento en que por último me decidí por el espléndido mono Danrow, de una pieza y a la medida, desarrollado para la competición. Y sí, es curioso, asimismo, como solamente cruzar el umbral del garaje con esta soberbia deportiva, sentí inmediatamente, con el mono puesto, de qué forma todo se acoplaba en una postura tan radical, aun atravesando los pasos de peatones subidos sobre sus vigilantes urbanos para sostener los ímpetus de los conductores.

Avión

Bien. Quizás para explicar la sencillez que ofrece la S mil RR en este territorio de las carreteras con curvas, lo mejor va a ser que eche mano de la experiencia vivida a lo largo de la prueba; mas no con la BMW, exactamente, sino más bien con una deportiva de seiscientos de hace 8 temporadas. A lo largo de un tramo de la senda, cambié la S mil RR por esta Super Sport de calle. Es realmente atractivo de qué forma la seiscientos de dos mil siete me resultaba torpe y pesada al balancearla en los cambios de dirección, y algo cabezona en el instante de virarla, de meterla en el viraje.
Volviendo a la BMW por la carretera de montaña, es esencial resaltar que hay que tener precaución, o bien más que cuidado, conciencia, de la tremenda velocidad de paso por curva con la que fluye por los virajes sin crearnos sensación real de ir de prisa, sobre todo por el mínimo o bien el nulo esmero que demanda para esto.Es tan fácil de conducir por esas carreteras sinuosas, y se aferra tanto al asfalto, que debes hacer un auténtico esmero para tomar auténtica conciencia de lo veloz que pasamos durante cada viraje.dad

Se trata de una motocicleta matriculada y, en consecuencia, debemos pasar asimismo con ella por un escenario tan poco apropiado para sus destrezas deportivas. Bien, afirmemos primero que la visibilidad por medio de los espéculos, más que genial, resulta sorprendente, tratándose de una deportiva: Con mi corpulencia queda buena parte del campo visual que cubren los retrovisores libre de codos y antebrazos; más que suficiente para observar lo que va ocurriendo a nuestra retaguardia. En cuanto al resto, circular en la urbe con la S mil RR, se trata de meter una deportiva entre calles para deambular, esquinas para plegar a ritmo de bicicleta de camino y tortuosas aglomeraciones de turismos en las que encerrar a una genuina fiera, con su domador pasando por el tránsito de la forma menos sufrida posible. Algo común a todas y cada una de las deportivas. Sin más ni más.

ceñido

Sí, nos fuimos a Jerez: El Templo, y resulta curioso sentir de qué manera al llegar a una pista como la catedral del Sur, la S mil RR se hace más terrenal, deja de ser el monstruo espacial que se muestra en la carretera para pasar a resultar un bicho, un auténtico bicho en el circuito, para todo apasionado a las tandas libres que desee hacer pequeños sus circuitos frecuentes. La velocidad y la aceleración de la S mil RR pasa a ser digerible y medible en un circuito como el de Jerez, unas posibilidades que ni tan siquiera puedes imaginar en la carretera. Otra cosa es que estas posibilidades puedan resultarte aproximadamente aprovechables; para eso, hay que dar un salto en la escala cualitativa de las pistas y pasar de ser un mero apasionado a ser un habitual a los circuitos con categoría de conduzco.
El inconveniente con la S mil RR en una pista como la de Jerez nos resulta acelerarla a fondo y dejarla que te catapulte a la estratosfera entre curva y curva, y no afirmemos ya en la recta. No, ese no es el inconveniente. El inconveniente es estar a la altura después para saber pararla y para saber meterla en el viraje siguiente. Si eres capaz de hacerlo admisiblemente, tus registros van a subir muchos enteros en esa particular lista de cotización que se tiene tan presente en todos y cada foro de discusión o bien en todos y cada conjunto de amigos. Tu estrellato en las tertulias del bar o bien en los rechistes de terraza vernal va a pasar a ser otro, indudablemente.
Mas vayamos a la pista, pongámonos sobre el escenario mundialista y asomémonos tímida y modestamente al extenso panorama que nos ofrece la S mil RR en el circuito.a Hora de la Verdad

Aquella mañana sentía un particular peso sobre los hombros mientras que hacía en vehículo el breve recorrido que aparta el hotel de la pista jerezana. Sí, sentía una cierta presión en el pecho al respirar de manera profunda, tratando de calmarla. No era otra cosa que el compromiso con los seguidores de Super7moto.com que habrán leído tantas referencias como he hecho a la pista más popular de Europa, sobre todo en las entrevistas a los pilotos más conocidos de nuestro territorio. Tomás: “hoy no tienes excusas”, me afirmaba, “con uno de los pepinos más complejos de en nuestros días y en esta pista de la que lo conoces todo, con las explicaciones de los mejores del mundo: Carlos Checa dedicó una página entera de su entrevista a explicarte de qué forma hacer bien la curva de Sito Pons, y nuestro querido Álvaro Bautista otra completa de la suya para hacer lo mismo con la curva de Aspar. No hay disculpas, Tomás. O bien somos o bien no somos”. Y con esa mentalidad me calcé, me puse la espaldera y acabé de ajustarme el mono para concentrarme en hacer un buen trabajo de análisis sobre las sensaciones que transmite esta impresionante S mil RR de dos mil quince.

abriendo

Después de 2 o bien 3 tandas de tanteo, para tomar medidas y referencias, lo mejor va a ser que demos, el lector y un servidor, una vuelta a este trazado en el que llevan dándose ya prácticamente 3 décadas de batallas y batallas, con ciertas que han escrito múltiples de las páginas más épicas de la historia del motociclismo. Mas ya antes de arrancar, lo mejor va a ser que, de la misma manera que hacemos en Super7moto.com con la ficha de cada conduzco, que confiese al lector mi mejor tiempo en esta fabulosa pista, por mucho rubor que me cause revelarlo: 1´59”. Un tiempo conseguido con una motocicleta de competición, con slicks y a lo largo de una carrera, dándolo todo. No afirmemos más: un genuino bulto. Ahora toca salir con una motocicleta de calle, con espéculos, unos Bridgestone Battlax, los más ruteros –con unas comillas enormes- de los 3 homologados para una BMW S mil RR, que, aparte de todo, como es lógico debo devolver limpia al departamento de prensa de BMW. Prohibido desplomarse.

tumbada

Curva Michelin

Bien. Hagamos la vuelta tal y como si saliese de forma directa del pit Lane para embocarme con un simple toque de gas en la Curva Michelin (curva dos) con la segunda engranda. Al salir de esta curva siempre y en toda circunstancia tengo contrariedades para enfrentarla con limpieza, bien pues soy malísimo y me tiro pronto a por el interior o por el hecho de que, siendo igualmente malo, me cuesta mucho virar la motocicleta cuando escojo el punto de giro con un tanto más de acierto. La verdad es que cuando llegas a Michelin, el punto de giro ideal está lejísimos, “parecen haberlo puesto sobre la grava”. Para esta vez, retrasé alén de lo que he habituado el instante de entrar en el viraje y también hice fuerza de contra manillar sin creerme que fuera a conseguir ni tan siquiera aproximarme al piano interno, pues el ápice de la curva semeja haberse quedado a mi espalda. No obstante, la S mil RR vira sus ciento setenta y cinco con cinco kg en seco y prosigue el propósito de mi mirada insistente, como un Miura a la muleta del torero, hasta rozar el arcén y quedarse encarada cara la curva tres, con su emocionante cambio de dirección a izquierdas, incluyendo el paso a tercera en plena inclinada, para dejarme puesto a las puertas de la curva cuatro –la que llamamos de Doohan por haber acabado allá, exactamente, el astro australiano sus días como conduzco.

tránsito

En esta curva siempre y en todo momento he tenido mis reparos por algo similar a lo que me ocurre en Michelín, mas con bastante más preocupación pues acá, en Doohan, se marcha bastante más de prisa, y la salida del viraje semeja echarte encima el piano exterior, para sacarte a la grava, como le pasó al pentacampeón australiano…, Bueno, como le pasó a él, claro está, a su ritmo galáctico. En este viraje me ocurrieron 2 cosas: En las primeras vueltas me tiré demasiado pronto, viré la motocicleta ya antes de la cuenta por miedo, mas tras tocar el presunto ápice, la curva perdió su malicia, su fuerza para sacar a la BMW de su trayectoria. La S mil RR entra por donde deseo, para enfrentar la mini recta siguiente, y sobrándome incluso más de 2 metros del exterior. En la segunda ocasión, una vez perdido el temor al ver por dónde es capaz de salir este genuino tiralíneas, retrasé considerablemente más el punto de giro y me tiré a por el viraje considerablemente más veloz, saliendo de él lanzado con la confianza que transmite la S mil RR al consolidarse sobre asfalto como una garra en plena aceleración.

La curva Sito Pons se echa encima salvajemente, y el respiro al que estás habituado rodando con otras motocicletas se consume antes que te des cuenta. Abriendo el gas a fondo, la concentración que demanda la S mil RR es máxima, si no deseas sentir el horrible efecto de “El Cerebro Lento”, con el que se amontona el trabajo cuando la próxima curva se lanza a quemarropa sobre ti y el desastre te espera en la secuencia siguiente.

Esta prueba fue publicada en Super7moto en el mes de junio de dos mil quince, y también invito al lector a seguir su texto desde el parágrafo «Sito Pons»

Muchas gracias.

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